La temporada de triatlón todavía no empezó, pero Sara Guerrero Manso ya ha tenido que enfrentar una prueba. La exigencia de los exámenes de la universidad en febrero representaron un cambio en el ritmo desde el final de la temporada 2025 que la vio alcanzar un nuevo nivel deportivo.
El triunfo de la Copa Mundo de Florianópolis, su primera en este nivel, la convirtió en la única mujer que ganó medallas de los tres colores en el circuito 2025. “Fue una carrera que tenía agendada desde principio de año cuando apareció en el calendario,” dijo. “Aunque después cambiaron la fecha (de abril a octubre), quise ir porque me gusta el país, el clima festivo, todo lo que rodea a la carrera.”
“Hice un campamento de entrenamiento en Tenerife, mi segundo hogar, unas semanas antes de la competencia. Mis amigos y familia estaban cerca y eso me permitió prepararme para la última carrera de la temporada con más calma y energía positiva. El año había ido paso a paso, tuve que empezar a creer más en mí y Florianópolis representaba todo eso. Ya había pasado el período lejos de la familia, mi novio y mi entrenador, pero nunca me sentí sola; ellos me apoyaban a distancia, seguían mis entrenamientos y carreras; muy motivante.”
“Ganar en Florianópolis fue increíble. No fue solo una victoria deportiva, fue una recompensa emocional para un año de sacrificio, consistencia y confianza en el proceso. Me permitió ver que todo el esfuerzo había valido la pena.”
Y además, su triunfo fue parte de un podio español. “Compartir el podio con Marta (Pintanel Raymundo) y Miriam (Casillas Garcia) hizo que la victoria fuera mejor. Habíamos pasado tres semans juntas, entrenando y viajando. Nos divertimos mucho y nos apoyamos mutuamente. Pienso que ese podio reflejó el nivel del triatlón femenino español de este momento, y del largo trabajo de la federación. Celebrar juntas me hizo sentir tan bien, tan orgullosa de representar a nuestro país. Me recordó que el trabajo en equipo es muy importante, y que también se da en un deporte que a veces es muy individualista.”
El camino del éxito de Guerrero en el triatlón no fue rápido. La española debutó en el circuito de Copas Mundo en Cagliari 2016, cuando todavía estaba en su último año como junior, pero después no participó en otra Copa Mundo fuera de España hasta fines de 2022. Tampoco hizo su debut en la WTCS (y nuevamente en Cagliari) hasta una fecha similar en 2022. ¿Se considera una atleta con un desarrollo deportivo tardío?
“De cierto modo sí. Mi desarrollo ha sido gradual, y quizás más lento que el de otros atletas, pero lo considero positivo. Al principio, el triatlón era como un juego para mí, y una manera saludable de socializar y divertirme. Cuando empecé a mejorar y tener mejores resultados, quise dar más de mí misma, siempre en línea con lo que estaba alcanzando, sin sobreexigirme. Eso me permitió disfrutar mi tiempo en el colegio y después en la universidad, y lo valoro mucho. Creo que al seguir un camino más lento, pude madurar, construir una base sólida y llegar a este nivel con una mentalidad más calma y un mayor compromiso con cada paso que doy.”
Guerrero reconoce que su prioridad estuvo en lo académico al principio. Originalmente estudió odontología en Madrid, mientras la Federación Española la apoyaba en lo atlético. “El triatlón no estuvo en el centro de mi vida como lo está ahora,” agrega.
Pero sus recientes éxitos deportivos no quitan atención a los estudios.
“Ahora estoy siguiendo nutrición y dietética en la UCAM (Universidad Católica San Antonio de Murcia).” Por eso todos los exámenes del mes pasado. “Elegí este campo porque siempre sentí curiosidad por el funcionamiento del organismo, cómo el trabajo, descanso y entrenamiento afectan el rendimiento. Aprender más estos temas me ayudó a entender mi propio rendimiento y mejorar como atleta, Es un modo natural de complementar mi carrera deportiva.”
“El triatlón es una parte muy importante de mi vida,” concluye, “pero continuar mis estudios me ayuda a mantener el equilibrio, tomarme una pausa mental y desarrollar otras zonas por fuera del deporte y la competencia.”
Sin embargo, más allá de las medallas y del éxito, Guerrero siente un interés innato por el deporte que alimenta su pasión. “Me motiva el desafío constante y presente en el triatlón, porque cada temporada, cada carrera y cada sesión de entrenamiento es diferente y siempre hay algo en lo que mejorar. Me motiva superarme a mí misma, mejorar y ver qué lejos puedo llegar, pero también me gusta el proceso y todo lo que aprendo en el camino.”
“Y además, el triatlón me ha dado un estilo de vida que valoro mucho. Poder compartirlo con mi pareja, estar rodeada de amigos, viajar y descubrir nuevos lugares gracias al deporte me ayuda a mantener la motivación y a enfrentar los momentos malos.”
Factores extrínsecos como podios internacionales no son la motivación interna de Guerrero, pero las medallas llegan y llegan. Antes de su triunfo en Florianópolis, la española fue plata en Viña del Mar y antes, bronce en Chengdu- su primera en Copa Mundo.
“La primera medalla que gané fue en Chengdu y actuó como bisagra. Había estado entrenando mucho por años, presionándome, pero por una cosa u otra, nunca había podido trasladarlo a una Copa Mundo. Mi meta para 2025 era una medalla porque al comienzo del año me di cuenta que había mejorado el nivel y mi nuevo entrenador sabía exactamente lo que tenía que hacer para llevar mi rendimiento al nivel siguiente. ¡Y lo logramos!”
“Después todo se hizo más fácil: gané confianza en mí y en mis habilidades. Antes sabía que lo podía lograr y me presionaba, pero hasta que realmente lo consigues no entiendes cómo cambia el enfoque y la manera en la que enfrentas una carrera. La medalla me dio la confianza que necesitaba para que el resto de la temporada fuera más exitoso. Mi mentalidad cambió porque supe que podía estar al frente”
Guererro llega a 2026 en un punto alto en su carrera. Y ahora la espera el próximo desafío.
“Uno de mis principales objetivos, mi meta específica para 2026, está en la Final de la Serie en Pontevedra. Es la ciudad donde vivo y entreno, competir frente a mi gente va a ser muy especial.”
“Pero en general, mis metas para la temporada son ganar solidez en la WTCS y seguir creciendo como atleta. Quiero tener consistencia y aprender y mejorar cada día, con la mirada puesta en Los Angeles 2028. Siento que todavía tengo espacio para crecer al máximo nivel y la idea es seguir ganando experiencia, probar nuevas cosas como entrenamiento en altitud y quizás agregar más carga de entrenamiento.”
Sin importar cómo se desarrollen las próximas pruebas en los múltiples caminos de Guerrero, la impresión es que los seguirá enfrentando con total ecuanimidad. Basándonos en la evidencia reciente, no sería sorprendente ver que las supera exitosamente.