Para celebrar el Día Internacional de la Mujer, el World Triathlon se enorgullece en reconocer a algunas de las mujeres increíbles que forman y fortalecen a nuestro deporte en todo el mundo.
A lo largo de esta serie especial, resaltamos a las mujeres que personifican el espíritu del tema de este año: Dar para ganar. Estas mujeres demuestran que cuando damos nuestro tiempo, conocimiento y apoyo, creamos oportunidades para que otros crezcan y brillen, y lo hacen a través de su liderazgo y compromiso con la comunidad global del triatlón.
Porque cuando damos, ganamos y juntos podemos fomentar equidad de género.
En esta edición, hablamos con Debbie Alexander, Miembro del Comité Ejecutivo del World Triathlon y miembro del Comité Administrativo del Comité Paralímpico Internacional, cuyo liderazgo y dedicación con el triatlón por más de dos décadas ayudó a formar el deporte en África y en la comunidad global del triatlón. Debbie tiene antecedentes en medicina, educación y ciencias médicas, y un profundo deseo de servir y crear oportunidades significativas por medio del deporte.
¿Cuál fue tu motivación para entrar en el mundo del deporte y qué alimenta tu pasión?
Desde muy chica quise estar al servicio de otros, dar una voz a los que no la tienen. Una carrera en medicina y ciencias de la salud y educación me dio la plataforma que necesitaba para hacerlo y para pulir mis habilidades de liderazgo.
Mi intención nunca fue seguir una carrera en el deporte, pero por suerte, y gracias a involucrarme en el triatlón, el deporte me encontró a mí. Enseguida me di cuenta que estaba donde tenía que estar.
Hace más de 20 años acordé ayudar a que el triatlón resurgiera en mi país. Mi pasión por la gente, y la excelencia se amolda perfectamente a la naturaleza inclusiva del World Triathlon. Valoro particularmente la cultura familiar, contenedora y pionera que rodea a nuestro deporte.
¿Qué desafíos has enfrentado al ser mujer y trabajar en un ámbito deportivo elite?
Los primeros años fueron de desarrollo, difíciles porque tenía que equilibrar la carrera profesional con un rol de voluntaria que era demandante. La curva de aprendizaje fue empinada.
En mi país, como líder deportiva y mujer, encontré resistencia, envidia y a veces bullying, incluyendo abuso emocional y verbal por parte de hombres y mujeres.
Decidí no permitir que esas experiencias me acobardaran. Mantuve el foco en la tarea y en mis valores; dignidad, respeto, humildad, valor y gratitud.
Estos valores me han guiado en todo el camino y continúan formándome como líder.
¿De qué manera pueden los eventos deportivos de envergadura crear oportunidades para mujeres y niñas más allá de las carreras?
Pienso que el impacto del deporte se extiende mucho más allá de la carrera.
La carrera termina y empieza un nuevo día, hay otra elección, otra carrera o sede. Las oportunidades para crecer, conectar y evolucionar son incontables.
Los eventos deportivos mayores crean espacios donde la gente se reúne, desafía y descubre nuevas oportunidades y esto es muy poderoso para mujeres y niñas.
¿Qué consejo darías a las jóvenes que aspiran a trabajar detrás de escena en el deporte global?
Tomar cada momento. Mantener la mente abierta, dar lo mejor, seguir aprendiendo todo el camino. Sobre todo, hay que ser auténtica.
Y lo más importante; ama lo que haces.