El triatlón elite tiene música. Empieza con el sonido de las ruedas de las bicicletas rodando en la transición, los cierres de los trajes de neopreno que suben. Se escucha un pisotón nervioso, pasos acolchados sobre el pontón. Y de repente…suena la chicharra.
Los brazos percuten el agua al entrar y salir. Luego llega el tamborileo de los pies que corren hacia la T1, el de los timbales de los cascos al ser prendidos. Y de ahí en más el volumen sube: los frenos rechinan, la multitud de espectadores alienta a viva voz, los músculos gritan… hasta que se llega al crescendo cuando los atletas llegan a la alfombra azul.
Un año 2022 muy provechoso
Para Tilly Offord (AUS), la música recién empezaba a sonar. Su primer triunfo se dio en una Copa Oceanía en la temporada 2022, temporada en la que se midió en ocho de sus 17 participaciones mundiales elite individuales. Luego llegó el debut en la WTCS Montreal, donde llegó en el puesto 17. Más tarde en el mismo año, Tilly participó por primera vez en un Campeonato Mundial Sub23. Como vemos, su trayectoria era muy interesante y los Juegos Olímpicos de París estaban en el horizonte.
“Creo que 2022 fue un año bisagra,” dijo Offord. “Pero debo aclarar que estuvo influenciado por el COVID. En 2020, 2021, cuando me estaba por graduar de la universidad, tuve que dejar el mundo del triatlón porque no se nos permitía salir del país. Entonces bajé la cabeza y me dediqué a trabajar y trabajar. Me sentí muy motivada en 2022, podía volver a competir y tener un buen rendimiento, mis entrenadores decían que estaba lista para correr a ese nivel.”
“WTCS Montreal fue una de mis primeras carreras de nivel senior internacional, y fue asombroso. Recuerdo que miraba a los costados y tenía a Beth Potter y a Georgia Taylor-Brown a cada lado, fue increíble. Mi recuerdo mejor es completar la carrera y sentir la necesidad de seguir.”
“Lamentablemente, estuve enferma en el Mundial Sub23 y no pude participar. Pero ese año comprendí que podría llegar a estar en el equipo olímpico australiano. Creo que darme cuenta tan pronto fue importante porque en ese momento me cuestionaba si el triatlón era para mí, quizás debía estudiar una carrera, hacer algo así.”
Pero la música del triatlón ya se había instalado en su cabeza. Y después…nada.
El choque
19 de febrero de 2023. El día del accidente.
“Literalmente fue una semana antes de volar a Taupo, la primera carrera de la temporada de Oceanía. De hecho, iba a volar al día siguiente. Y fue en un trabajo aeróbico normal. A la mañana había salido a pedalear por un largo rato como de costumbre, y estaba bajando la cuesta cuando un conductor distraído pasó de largo una señal y me atropelló, pasé a través del parabrisas a unos 65 kilómetros por hora. No hubo responsabilidad de mi parte, el conductor tendría que haber dejado paso.”
“No recuerdo nada más que eso. Me dijeron que las ambulancias llegaron inmediatamente y me llevaron a un hospital en Nueva Gales del Sur y después me confirmaron las lesiones; lesiones en la cabeza, fractura de pelvis y mandíbula. Perdí el músculo del cuádriceps, me quebré casi todos los dedos de los pies, de las manos...”
“Creo que en ese momento no fui consciente de lo larga que iba a ser la rehabilitación. Inocentemente pensaba que iba a volver a fin de año.” Offord sonríe al recordarlo. Su candidez es comprensible, pero luego comprendió que la esperaba un largo camino.
Un largo camino
“Estuve internada por un período largo, aunque me dieron el alta antes con la condición de que tenía que hacer reposo en cama por cuatro meses. Solo me podía levantar para ir al baño en silla de ruedas. Fueron cuatro meses. La lesión en la cabeza era importante, todavía la tengo, por eso tenía que estar a oscuras, sin pantallas ni visitas prolongadas: 22 horas mirando el techo; no lo había anticipado. Sanar llevó tiempo.”
“Me operaron siete veces cuando estuve internada. Pero un año y medio después del accidente, me operaron de la mandíbula dos veces más, de la mano dos veces y de la cadera otras dos.”
“Pero la parte física fue la más fácil, la mental implicó mucha paciencia y falta de control en lo que pasaba, en el tiempo de sanación…fue muy difícil.”
“En ese año y medio no tuve control sobre la rehabilitación, pero sí sobre mi actitud, y cuando lo comprendí pude comenzar a ver todo desde una nueva perspectiva.”
Los dos lados de la moneda
Hay una verdad incómoda en la narrativa del accidente en bicicleta: es muy común en el mundo del triatlón. El año pasado, Hayden Wilde regresó luego de un accidente serio a principios de año en Tokio. De manera extraordinaria, Wilde volvió a competir en el T100 - y ganar- 100 días después de accidente y además, se quedó con el título. Por cada regreso milagroso como el de Wilde, tenemos historias como la de Offord donde la luz al final del túnel parecía estar demasiado lejos.
“Eso es lo más difícil. Cuando yo estaba entrenando en el New South Wales Centre, Emma Jeffcoat (AUS) estaba lesionada. Pienso que habían pasado ocho meses desde el accidente y empezaba a caminar, y Emma a correr. Ella me dijo ‘¡vamos a hacerlo juntas!’. Pero después me sentí frustrada cuando la vi en una largada y yo todavía no había empezado a correr nuevamente.”
“Hayden hizo un trabajo impresionante en la rehabilitación, me alegró que la recuperación fuera tan rápida. Pero también está la otra cara de la moneda, las lesiones son distintas, y en mi caso, una fractura de pelvis es muy debilitante. No se puede hacer mucho por meses.”
“Tuve que confiar en el proceso y por fortuna estuve rodeada de un gran equipo en el New South Wales Institute of Sports. Ellos fueron increíbles y me dieron confianza. En los días malos me decían que no tenía que bajar los brazos’. Les agradezco tanto…a mis amigos y familia también.”
Las experiencias de Offord, Wilde y muchos otros tienen que alertar a otros triatletas, a todos los que salen a pedalear. “Creo que el mensaje es importante para todos, nadie es invencible. Lo que hacemos tiene sus riesgos y estamos a la merced de los conductores. Lamentablemente, es la realidad de nuestro deporte.”
Una montaña se subió, otra llega
Sin embargo, este artículo no se trata del accidente de Offord. Tampoco de un proceso agonizante para volver. Se trata de lo que viene, porque ahora, Oxford vuelve a la acción.
“Parece un sueño. Nado, corro, pedaleo a pleno, lo soñé por años. Será un comienzo de año emocionante. Probablemente me perderé gran parte de la temporada australiana porque empieza pronto. Pero estaré en Europa la mayor parte del año.”
A veces el deporte es como una montaña rusa. Oxford no pudo estar en París, pero el proceso para LA 2028 está por comenzar. Y es un camino que Offord quiere desandar.
Sin embargo, la historia reciente de Offord, que aprendió a caminar otra vez hace un año y medio, tiene sus consecuencias.
“Empiezo a competir nuevamente este año, pero la meta es disfrutar, volver al ritmo y no tener lesiones. Soy competitiva como cualquier triatleta, quiero ganar, estar entre los mejores. Hay que encontrar el balance entre las expectativas y el impacto de las lesiones.”
“Este año voy a trabajar con PTSD y tendré miedo de volver a accidentarme y caer en el pelotón. Hay algo muy importante: tengo que ganar confianza este año, disfrutar de las etapas en bicicleta porque de momento es una relación de amor-odio.”
“Y el año que viene me enfocaré en el rendimiento. Tengo cero puntos en mi perfil, quiero ganar algunos y consolidarme como una de las mejores de Australia otra vez para competir en LA.”
Una nueva fortaleza
Oxford ciertamente irradia optimismo. Una de sus cualidades más importantes es cómo encontró lo positivo en su tremenda experiencia y convirtió la pesadilla en fortaleza.
“Un ejemplo se aplica a la lesión de cabeza,” explicó. “Podía concentrarme unos 15 minutos por día durante 18 meses. Fue muy difícil. La concentración dependía de ciertos factores. Podía ser una película dependiendo de la intensidad. Además, tenía que hacer ejercicios cada hora, ser positiva y adaptarme. Lo aprendí de la peor manera, pero pude transferirlo.”
“Siempre me lo preguntan. Si pudiera cambiar el pasado y no salir a rodar ese 19 de febrero, ¿lo haría? Y siempre repito que no cambiaría nada de estos tres años. Sí sacaría el dolor, pero aprendí mucho de la gente que me rodea, de mí misma y de las oportunidades que se presentaron con el PTSD, síndrome de post-concusión.”
“Lo más importante es que aumentó el amor que siento por el deporte. Quiero volver a rendir cuando vuelva, pero también demostrar mi gratitud al deporte que año porque en el deporte elite ese sentimiento a veces se pierde.”
Hay música en el horizonte
Offord participará por primera vez en el año en la Kitzbuehel Europe Cup en junio. También quiere hacerlo en Copas Mundo posteriores, específicamente la de Roma y en Asia. El logro será grandioso, la emoción también.
Quizás no veamos el nombre de Tilly Offord en el escenario mundial hasta el final de la temporada. Pero sin dudas, su historia es una de las mejores del año. Luego de tanto tiempo, podrá volver a escuchar la música, y habrá dos notas en particular que pocos podrán entender. Nosotros escucharemos llamar a Tilly Offord a su lugar en la largada. Ella escuchará tres palabras que son increíbles.
Estás de vuelta.