¿Ves a este rival que te está mirando fijamente? Es tu oponente más temible. Lo vas a enfrentar cada vez que subas al ring. Creo que pasa en el boxeo y en la vida.
La lección de Rocky Balboa en el film 2015 Creed vino a la mente cuando hablamos con Roksana Slupek (POL). Múltiple medallista de Copas Mundo, atleta en los Juegos de París (puesto 13) y atleta que promete en la WTCS luego de su mejor marca - 14 - en Yokohama el año pasado, Slupek está demostrando su mejor nivel en el triatlón. Sin embargo, la atleta de Polonia deberá superar una oponente, una que todas las atletas deben enfrentar en algún momento:
Ella misma.
Este desafío se hizo complicado después del brutal choque que sufrió en la WTCS Hamburgo el verano pasado, incidente que la dejó con una escápula fracturada y diez meses sin competir. Y ahora, su regreso enfrenta una prueba muy dura: el retorno a la WTCS en Alghero.
La lista de largada es de clase mundial; Slupek se dirige a Cerdeña con muchas batallas por pelear en el circuito y en su mente. Slupez es articulada en sus respuestas, honesta, a veces cruda, y una actitud que muestra la fortaleza que se necesita para el éxito.
“La parte más difícil del choque fue que no entendí cómo pasó, qué podría haber hecho de otra manera,” reveló. “Por esp estuve tan ansiosa, porque los atletas queremos tener las cosas bajo control.”
“Terminar la carrera así fue brutal para mi mente porque no lo podía entender. Pedía información a las otras atletas, les preguntaba qué había hecho mal, si alguien había visto lo que pasó. Todavía me pone nerviosa, no saber cómo prevenir cosas así. Y pienso que el accidente dejó muchas cicatrices en mi mente de atleta.”
El camino hacia el regreso fue largo porque carecía de respuestas claras. Sin embargo, a principios de mes, Slupek por fin pudo volver a la competencia internacional en la Copa Europea Caorle… y ganó el bronce venciendo a la oposición y a su propia mente.
“Mi primera carrera fue en Caorle hace dos semanas, pude sentir que todavía lo tengo en mi mente porque me sentí muy ansiosa en la bicicleta. Cuando tuve gente a los dos lados – y obviamente con diferentes técnicas y distintos niveles de experiencia – vi que no pedaleaba como solía hacerlo- evité riesgos, cedí lugares a otras ciclistas porque tenía miedo.”
“Sabía que iba a ser un desafío, no me sorprendió, pero me demostró que lo que pasó en Hamburgo sigue estando en mi mente.”
Quizás superar este miedo será el mayor desafío en el nuevo capítulo deportivo de Slupek, que ahora ve un peligro en cada frenada, cada esquina.
“Por un lado me siento como una niña que disfruta de cada sesión, pero por otro, el trauma sigue. Nadie lo sabe realmente porque después de la carrera de Caorle y ahora que voy a Alghero todo luce muy lindo en Instagram, como, ‘Oh, recién volvió y ya está en el podio’, pero la verdad es que sentí dolor antes de Caorle, y solo podía pensar que ‘capaz es mi única carrera y después tendré que tomarme una pausa otra vez’.”
“Por primera vez sentí tantas emociones, tanta ansiedad. La noche anterior lloré cuando le mandé un mensaje a mi entrenador porque estaba tan nerviosa. Y a la mañana de la carrera me desperté con miedo, pensando que podría pasar.’”
“Pienso que es importante decirlo porque los atletas somos vistos como súper fuertes, y la realidad es que el camino tiene muchos desafíos, situaciones difíciles de las que no hablamos.”
El invierno trajo nuevos desafíos para Slupek, que vio cómo sus compañeros de entrenamiento se preparaban a pleno para la nueva temporada mientras ella no sabía cuándo podría volver a una rutina de nivel similar. En enero pudo pedalear por 60 a 90 minutos por vez, además nadó y continuó la rehabilitación, pero admitió que “no era la clase de entrenamiento que prepara para la temporada”.
“Esa fue la segunda vez que tuve una situación tan difícil en mi carrera en el triatlón, pero ahora veo que cuando finalmente acepto que las cosas van mal, dejo de contar las semanas y de pensar todo lo que me falta. Siento que mi cerebro deja de rumiar.”
Slupek volvió a ganar algo de velocidad en abril cuando entrenó en Monte Gordo junto a su escuadra. Por eso, cuando llegó a Caorle, Slupek se dio cuenta plena de todo el trabajo que había perdido. Pero el conocimiento y la emoción no siempre están de la mano.
“Antes de la carrera de Caorle supe lo que me había perdido y lo que no había hecho para estar bien preparada. Pero cuando crucé la meta pude ver lo que había mejorado, lo que no estaba mal, me dije que tenía que disfrutar del momento porque no había competido en diez meses y mi resultado había sido bueno’.
Pero las complicaciones no terminaron. Después de la carrera sintió dolor y le hicieron una MRI para conocer la causa, pero no se encontró ningún problema. De todos modos, el entrenador decidió que Slupek tenía que tener una semana de entrenamiento más liviana, lo que deja dudas dada la cercanía de Alghero.
Por lo tanto, las dudas fueron protagonistas este mes. Dudas en cuanto al dolor, en cuanto a su preparación para Alghero…
Sin embargo, la duda es solo una cara de la moneda cuando nos referimos a la relación de Slupek con el triatlón. La otra cara muestra su fortaleza para superar la incertidumbre, la fe para perseguir sus sueños, el amor por el deporte. Y Slupek está superando su batalla contra la duda.
“La mayor meta de mi vida era ser atleta olímpica. Era un sueño que no creía posible.” Skype hace una pausa. “Pienso que a menudo me cuesta pensar en que puedo lograr algo, pero en el fondo, creo que quiero demostrarme que estoy equivocada. Eso me pasó con los olímpicos. Obviamente, quería clasificar, e hice todo lo necesario independientemente de lo que pensara. Confiaba en mi entrenador y hacía lo que me indicaba.”
“Es una pregunta típica, por qué entrenas si es tan difícil, y la respuesta no es fácil. Amo lo que hago precisamente porque es difícil. Siento que los atletas somos así, si las cosas son difíciles, trabajas mucho para acercarte a tu objetivo. Es un camino que te da dolor y satisfacción, valores útiles para el deporte y para la vida.”
En poco más de una semana, Slupek dará un nuevo paso. La atleta ya ha competido en WTCS Cerdeña- puestos 16 y 19. Pero esta vez, llegar a la largada ya es un triunfo.
“No me siento preparada,” admite. “Pero quiero pasar a la acción sin importar cuál es mi estado real, mis fallas. Quiero estar junto a estas atletas grandiosas, en las carreras que vienen y en LA. No me importa el resultado, me importa estar saludable, competir en la carrera. Si me va mal, lo importante será la información que deje el resultado y lo que hacer con esa información.”
“El triatlón es un deporte específico que puedes entrenar mucho, pero en el entrenamiento no se hace lo mismo que en una carrera. No haces el mismo esfuerzo, por eso, la competencia es un entrenamiento excelente para poner en práctica y aprender de las distintas situaciones.”
“Siempre aprendes en el triatlón. En una historia que nunca termina, cada carrera es distinta. En Caorle, pensé que no había estado en un escenario ganador tantas veces en la vida, tenía que disfrutar porque era nuevo. No sabía qué hacer, cómo usar la táctica, y nuevamente aprendí algo nuevo.”
“Por eso como siempre, en Alghero, habrá desafíos nuevos, seguramente la bicicleta será todo un reto por lo de Hamburgo, pero habrá otras cosas por mejorar y otra oportunidad para hacerlo.”
Estábamos finalizando la charla cuando las palabras de Rocky Balboa se hicieron claras. Como piensa Slupek, muchas veces pensamos que los atletas son iguales a un boxeador: indomables, incansables, inflexibles. Y en su caso, la comparación es innegable.
Su pelea contra la adversidad durante su carrera, y la manera en la que enfrenta sus incertidumbres dan cuenta de su espíritu indomable que se ajusta a la perfección a lo que nos dice Balboa.